Ya estoy en Concepción, aunque me hubiese gustado haberme quedado en el sur. Me doy cuenta que no soy tan libre como hubiese querido. Dependo de un trabajo, que a veces es entretenido y otras una verdadera lata. Hasta hace poco tenia la libertad de crear, pensar e innovar en mi pega, pero de pronto al final de agosto del 2007, me cayo un rayo cargado de ignorancia y arrogancia que me hirió casi de muerte.
Desde entonces he tenido que obligadamente hacer mio el lema: "haz lo que te piden hacer nada mas...". Pero a pesar de mi desgraciada vida laboral, creo poder encontrar luces en el camino que me señalan nuevas motivaciones. Mi ruca en el sur, pero principalmente ver como crecen mis hijos. Vicente y Rafael. Mis pequeños niños que llenan de alegría mi corazón, se parecen tanto y a la vez son diferentes. Debe ser la diferencia de edad.

Este verano los pude llevar a Molco, un lugar entre Villarrica y Pucón, entre el lago y volcán, rodeado por ríos, y bosque nativo. El lago en verano es muy agradable y refrescante, sus cálidas playas de arena volcanica invitan a refrescarse una y otra vez en las benditas aguas del lago Villarrica.

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